miércoles, 18 de abril de 2012

Que no se pudra tu ilusión, que no te impidan sonreír.

Te columpias sin parar un solo instante, aprovechas el fuerte viento para columpiarte más fuerte aún. No ves el límite de echar a volar, no hay límite de felicidad, y ves que el mundo cuando quiere es justo y cuando quiere provoca millones de atrocidades. Y piensas que no eres nada, que no eres nada más que un minúsculo punto en ese lugar. Que tu voz a penas se oye al gritar, que tus lágrimas son transparentes y que tu alocada risa provoca pequeños instantes felices que te acompañan día tras día. Y te das cuenta de que aunque seas un minúsculo punto, eres importante. No dejes de ser quien eres. Nunca.

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